Moscú, Rusia – Boris Yeltsin, el rubenesco ex-presidente de la república rusa, falleció ayer a los 76 años, haciendo que millones de soviéticos se pregunten, en su duelo: “¿Que Boris Yeltsin no estaba muerto ya? ¿En serio?” Yeltsin murió de causas naturales (a la medida que beber una caja de vodka al día es natural).


Boris Yeltsin, convulsando, en medio del rictus mortal que le cobró la vida

Vladimir Putin, el actual Presidente ruso, dijo en una rueda de prensa: “Es una gran pérdida para nuestro pueblo la muerte del camarada Yeltsin (aunque por mi madre que creía que era una gran pérdida que habíamos ya tenido)”. Luego añadió algo confundido, “Ven acá, ¿quién será el que yo pensaba que se había muerto antes, si no era Yeltsin? Bah, no en balde estoy confundido, ¡si es que todos estos nombres rusos se me parecen!”


Putin tratando de conversar con Yeltsin, aunque embarazosamente varias horas después que éste falleciera sin que nadie se percatara

Por su parte, el Presidente George W. Bush prontamente ofreció su pésame ante el fallecimiento de Yeltsin: “Quiero extenderle al pueblo ruso el más sentido pésame de parte del pueblo norteamericano ante la muerte de éste, el primer astronauta ruso en ir al espa–“, deteniéndose cuando uno de sus asistentes se le acercó para decirle algo al oído. “¿Qué? ¿En serio? Perdón: lo que quería decir es que luego de su muerte, el mundo nunca tendrá un jugador de checkers como–. ¿Tampoco? ¿Entonces era el comediante insoportable aquél de los ochentas que siempre decía ‘What a country!‘? Me cago en na’… me doy: sea quien fuere, lamentamos mucho que haya estirado la pata”.

Muchos soviéticos también están más bien sorprendidos ante el anuncio de la muerte de Yeltsin. “Yo creía haberlo visto por ahí varias veces, sentado en un banco en el parque,” relata Olga Smirnoff, una habitante de Moscú. “Sin embargo, pensé que era su cadáver embalsamado (tú sabes, como lo que hicieron con Fidel) que el Gobierno sacaba de vez en cuando para que sirviera como un anuncio ambulante en contra del alcoholismo… ¡aunque si ahora es que ese viejo se viene a morir después de tanta borrachera, quizás es verdad que beber tanta vodka lo que hizo fue preservar al cabrón!”


Boris Yeltsin, pocos minutos antes (o después) de su fallecimiento (no estamos seguros)

Sergei Ivanov, sepulturero del cementerio municpal de Moscú, por su parte, se pregunta con gran consternación: “Pérate: si ahora es que se viene a morir Boris Yeltsin, ¿entonces quién fue el gordo borrachón con la nariz colorá’ a quien enterramos aquí con bombos y platillos, hace como cinco años?”

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