Hades, Ciudad de las Tinieblas – Durante su último concierto en vivo, Taylor Hicks, el cantante que fuera ganador de la última temporada del programa “American Idol”, desató accidentalmente las huestes del Infierno al repetir su frase favorita, “Soul Patrol”, por la vez número 666.

La frase “Soul Patrol” (o “Patrulla de Almas” en español, aunque quizás en inglés suena aún más totona), era usada incansablemente por Hicks cada vez que cantaba para hacer alusión a su fanaticada. Lo que Hicks desconocía es que dicha frase es una de poder místico que, repetida por la misma persona 666 veces, liberaría las fuerzas de las Tinieblas para llover azufre y terror sobre la tierra.


Taylor Hicks, a punto de decir “Soul Patrol” por vez número 666, a la izquierda; un demonio con cuernos, esperando ansiosamente su liberación sobre la tierra, a la derecha

“Acá en el Infierno éramos sus fanáticos numero uno”, declaró Belcebú mientras desparramaba los vientres de una de sus víctimas. “No nos perdíamos el programa: teníamos hasta fiestas de TiVo para verlo todos juntos y poder contar cuántas veces decía nuestra frase favorita”.

“Yo le iba a Katherine McPhee, a decir verdad”, confesó un demonio de siete brazos que bebía la sangre de un impío. “Pero Taylor nos bregó al cien, y creo que por cortesía será el último en ser sometido al poder del Maligno y ser sacrificado en su altar… digo, a menos que nos cante ‘Do I Make You Proud’, porque es difícil despedazar a alguien con los ojos llenos de lágrimas”, declaró visiblemente emocionado.

Aunque el paradero de Taylor Hicks todavía es desconocido y no ha podido emitir comentarios, la opinión de Simon Cowell, el acérbico juez del programa “American Idol”, no se hizo esperar. “Yo siempre pensé que esa frasecita tenía algo perverso detrás… y no me sorprendería si al escuchar sus canciones al revés se revele algún mensaje satánico”, declaró británicamente, justo antes de que un demonio con una enorme espada de fuego lo degollara, haciendo realidad la fantasía de muchos fanáticos del programa.


Un demonio alado, justo antes de callar para siempre las críticas ásperas de Simon Cowell con su espada flameante