Tony Croatto Sucumbe Ante Su Adicción A Boricuex
Jayuya, PR – Fuentes anónimas publicaron ayer evidencia escrita que indica que el fallecimiento del cantantautor navideño Tony Croatto fue debido a su adicción a Boricuex, una sustancia controlada que permite a personas de otras nacionalidades aparentar ser puertorriqueñas (mayormente usada por niuyorricans en el Bronx).
Croatto, criado en Argentina, aparentemente había empezado a usar la sustancia a principios de su carrera. El público puertorriqueño no respondía a canciones de tema argentino, como "Adiós, Pampa Mía" y "Qué Boludo Sos, Che Pibe": su inicial fracaso lo había llevado a intentar Boricuex secretamente, para intentar parecer más puertorriqueño.

Tony Croatto tratando de sonar puertorriqueño sin el uso de Boricuex, y fallando en el intento
"A la semana empecé a notar los efectos", había anotado Croatto en escritos privados. "Empezaron a gustarme cosas que a nadie en su sano juicio debería gustarle, como gandinga, mondongo y morcilla. ¡Es una tripa de cerdo rellena con sangra coagulada, por el amor de Dios! También noté que a la vez que comenzaba a bailar con más ritmo, obedecía menos las leyes de tránsito y hablaba de política con quien fuese, aunque no supiera de qué rayos estaba hablando".

En esta portada de uno de sus discos se puede ver cómo Tony Croatto tomaba Boricuex desenfrenadamente, incluso con un cucharón
Estudios médicos han concluido que Boricuex es una sustancia sumamente adictiva. Un ejemplo clásico de su abuso es el de Pacheco, que lo usó durante años con tal de no asustar a los niños con su autóctono acento cubano, con igualmente funestos resultados. De hecho, un compatriota de Pacheco, Héctor Travieso, es el portavoz de la oposición del uso de Boricuex.
"Bbaya, mi sangre, yo llevo aqquí como bbeinte año en Puetto Rico y no he tenido que usá ningún Boricué", dice Travieso con su acento de mala imitación de acento cubano. "Ppo'ttu bida, eso é una ridiculé, bbággame". Con su medallón de oro, gafas oscuras, y con su enorme cigarro siempre en mano, Travieso sostiene, orgulloso de su aspecto de cliché ambulante, que no hay que someterse a un tratamiento médico para ser aceptado por el público boricua: "Sólo hay que decí mucha ppocabeggüenza". La grande aceptación que ha gozado en el programa de ‘La Comay’ parece ser la prueba más fehaciente de su aseveración. "Ademá", asevera Travieso, "la droga esa no siempre é efettiba. Miren a bé si Judy Goddon no lleva usando Boricué ppo' trenta año y todabbía habla como turista gringa".

Héctor Travieso, en una inusitada foto donde no tiene su cigarro
Tony Croatto, sin embargo, no estaba al tanto de los efectos nocivos de Boricuex y cada año se veía forzado a aumentar la dosis con tal de lograr suscitar la suficiente puertorriqueñidad para escribir canciones típicas navideñas y para poder decir frases tales como "Soy boricua" sin que nadie se le riera en la cara.
Hace algunos años, tratando de parir una canción más autóctona que las anteriores (titulada "Soy Más De Aquí Que El Coquí... ¡En Serio!"), Croatto había ingerido una sobredosis de la sustancia que lo sumió en una coma de vagancia boricua de la que por poco no sale airoso: "Me quedaba en casa todo el día viviendo de cupones, viendo novelas venezolanas en el 4, y hasta me reporté al Fondo a ver si me daban más chavos por incapacidad. Mi casa estaba decorada como el cuartel general de la FUPI y tenía tantas banderas puertorriqueñas pegadas en el carro que no podía ver por el cristal de atrás." Su sobredosis fue tan excesiva que toda su ropa interior llegó a tener el diseño de la bandera puertorriqueña: "¡Me parecía al Macho Camacho! ¿Quién puede vivir así? ¡Llegué hasta a comprarme la camiseta con la foto de Albizu con la boca abierta y el diente por fuera!"

La camiseta de Albizu (con el diente por fuera) que Tony Croatto usaba siempre que estaba bajo los efectos de Boricuex
A pesar de que después de dicho espeluzante hallazgo había jurado no volver a ingerir de nuevo la sustancia, aparentemente Croatto volvió a ceder ante la presión de perder su carrera artística y sus lucrativos conciertos en fiestas patronales y de nuevo se convirtió en un junkie de Boricuex.
Su cadáver fue hallado en un cuchifrito en Piñones, en una mano una empanadilla de chapín y en la otra un vasito con guineítos en escabeche, y su camisa manchada con Boricuex en polvo. Afortunadamente, sus manejadores habían fabricado hace algunos meses una historia de padecimiento de cáncer del pulmón para esconder el embarazoso problema que afligía al cantante porteño, y hasta ayer nadie fuera de sus amistades más allegadas sabía de su adicción.
Se desconoce todavía la identidad de la persona que publicó los escritos privados de Croatto, donde éste detallaba las diferentes etapas de su padecimiento, pero se rumora que pudo haber sido Tavín Pumarejo, acérrimo enemigo de Croatto desde el día que éste le prohibió a Pumarejo pertencer a “Haciendo Punto En Otro Son” por tener, en las palabras de Croatto, “voz de letrina”.
Se presenciaron en su entierro amigos, familiares, el señor Joe Rivera (presidente de Boricuex, Inc.), y, para el deleite de los presentes, incluso el simpático manatí Moisés, quien fuera el personaje temático de uno de los éxitos más vergonzosos de la carrera de Tony Croatto.

Moisés el manatí, llorando adorables lágrimas saladas en el entierro de Tony Croatto
Como tributo póstumo, su primer disco, titulado "Canciones Gauchas", estará a la venta en la cadena Pitusa y en los restaurantes La Parrilla de la Pampa.
































