Jueces de la Corte Suprema Estadounidense Atemorizados de Pat Robertson
WASHINGTON, D.C., EEUU - El tele-evangelista / comentarista político aficionado Pat Robertson tiene a los remanentes jueces de la Corte Suprema estadounidense en estado de pánico, al haber logrado, a través de sus pías oraciones, que Dios le concediera su petición de tener escaños vacíos en dicho cuerpo legislativo.
Su primera petición de tener un escaño libre en la Corte Suprema, realizada en vivo en su programa televisivo “The 700 Club,” resultó en que la Juez Sandra Day O'Connor anunciara su retiro. El señor Robertson, envalentonado por aparentemente tener a Dios en la palma de su mano, volvió a rezar por otro escaño más, resultante en la muerte del Juez William Rehnquist.

El Juez William Rehnquist, con cara de miedo al oír que Pat Robertson estaba “orando” por él
“Este don ya se pasó”, declaró visiblemente ofuscada la Juez Ruth Bader Ginsburg. “Una cosa es ser un hombre de Dios y otra cosa es estar pidiendo implícitamente que un juez de la Corte Suprema estire la pata... puedo jurar que la última vez que Robertson rezó en televisión me miró a los ojos como diciéndome: 'Se te acabó el guiso, Ginsburg'. ¡Por poco meo la toga!”
El Juez Antonin Scalia opinó: “A raíz de esta pendejá', aquí en la Corte lo que hay es un sal pa' fuera mezclao con arroz con culo: hay unos cuantos que están súper caga'os y lo único que se oye por los pasillos es gemidos y crugir de dientes. Personalmente, aunque no me siento aludido por las oraciones de Robertson, tengo que admitir que es algo 'creepy' que se le hayan cumplido todas sus oraciones... y si te pones a pensar, no dudes que la clavá' que le dio Katrina a New Orleans, conocida cuna de sodomitas pecaminosos y pariseo desenfrenado, haya respondido a otra plegaria de Robertson.”
Al entrevistar al Reverendo Robertson en su nuevo palacio dorado sobre su relación con Dios, éste respondió: “Diría que somos panitas fuertes. Yo digo que brinque, y Él me pregunta que cuan alto. Digamos que si Él no quiere que yo publique estas fotos que tengo de Jesús y María Magdalena, las cosas seguirán así.” Luego de una pausa, musitó: “¿Sabes de qué tengo ganas? De unas croquetitas...” Bajó la cabeza, cerró los ojos, y acto seguido un suntuoso plato de croquetas de pollo apareció en frente de Robertson.

El Reverendo Robertson, terminando una pía oración: “... y como no me des lo que Te estoy pidiendo, mando esas fotos directitas al National Enquirer..."
Al preguntársele que por qué no utilizaba sus conexión directa con Dios para pedir que se resuelva el desastre en New Orleans, éste respondió con una sonrisa pícara mientras devoraba la última croqueta: “¡Recuerda que 'Los Caminos De Dios Son Misteriosos' (TM)!”













